"¿Quién me leerá en esta madrugada?
¿Quién me hará compañía sin que me entere?
¿Quién me dará refugio en sus pensamientos,
un par de horitas, gratuitamente?..."
He vuelto a mi mar,
y a mis montañas.
He vuelto al lugar donde
descansan mis ancestros.
He vuelto a mi mundo,
con mis palabras.
He vuelto a mis recuerdos,
y a mis vidas pasadas.
He vuelto por el sol,
que ilumina, mi morada.
He vuelto por la luna
que de noche me acompaña.
He vuelto por amor…
en paz está mi alma.
He vuelto al paraíso
de las druidesas y la gaita.
He vuelto a mi Asturias,
ya estoy en casa…
Aparece mi Romeo,
cuando lo espero.
limpiando el presente,
de antiguos recuerdos.
Fundando ilusiones,
entre sus ojos y los míos.
Oigo que alguien silba,
veo su aura
y persigo al sueño.
Nada que no diga,
nada que él no intuya.
Si me mira cuando lo miro.
Si me busca,
cuando lo deseo.
Si me duermo,
lo haré pensando en vos.
Si me cuesta
conciliar el sueño,
soñaré despierta con vos.
No leeré ningún libro
no contaré ovejitas,
ni visitaré iglesias...
Antes del reposo,
te recordaré.
Porque no hay sueño
en el que no estés,
y que no haya
hecho
con vos
realidad.
Te recordaré
cuando mis ojos
se cierren
para abrirse mañana,
El Beso del
pintor "... Si alguien quiere
descubrir algo en mí, puede contemplar atentamente mis pinturas..." Gustav Klimt
Tú, que pintas de la mujer
lo que muchos hombres no ven,
y que plasmas sobre un papel
su encanto enigmático
y fosforescente piel;
quiero posar…
desnuda, ante ti.
Tú, que utilizas el pincel
de símbolos abstractos, cúbreme;
y de tu oro… hazme merecer.
Oh amor libre y erótico,
que de tu imaginación quiere florecer;
únete a mi placer,
para ser, más feliz.
Y luego,
entre tus brazos,
¡bésame…!
¡bésame Gustav Klimt!
Pienso en todos los consejos, que gente
buena, me ha dado;
en los libros leídos y temas investigados;
en lo que he aprendido de mi presente y mi pasado;
y siento a la vida deshacerse, dulcemente, entre mis manos.
Pienso en los maestros que con paciencia, me
han enseñado,
en las metas cumplidas y lo que me han costado;
en lo que quise alcanzar, pero no me dejaron…
y siento a la vida deshacerse, dulcemente, entre mis manos.
Pienso en los logros obtenidos, cuando me
acompañaron…
en las piedras de mi camino y en los sufridos fracasos;
en las noches que he dormido, sin los ojos
cerrados
y siento a la vida deshacerse, dulcemente, entre mis manos.
Pienso en las lágrimas almibaradas, que he
derramado;
en sus huellas húmedas desde mis párpados a mis labios;
en los caprichos alados por los que tanto he llorado
y siento a la vida deshacerse, dulcemente, entre mis manos.
Pienso que sé dónde estoy y dónde he llegado…
pero no con quién voy, ni hacia dónde vamos.
Miro hacia atrás, como una pista buscando
y siento a la vida deshacerse, dulcemente, entre mis manos.
Pero cuando pienso en vos, en tus besos y tus
abrazos;
en aquel atardecer en Gijón, y cómo nos amamos…
en que te necesito y no te siento a mi lado…
comprendo que ¡estoy con vida! y yo también me deshago…
Tuve la ilusión de encontrarte,
para verte y decirte
cosas lindas,
para admirarte
(solo un poquito)
porque eres mi Ángel.
Tuve la necesidad de esperarte,
para robarte la sonrisa
que me acompañaría hasta mis sueños,
y así poder dormirme
acurrucada en los brazos...
de tu recuerdo.
Tuve nuevamente el deseo de besarte,
de acariciar todo tu cuerpo,
de hacerte sentir mis besos,
y de enloquecerte...
como nadie antes
lo había hecho.
Lo que me quita el aliento,
no es la emoción...
con la persigo mis sueños.
Sino la imperfección...
que otros rescatan, entre mis virtudes
para hacerme sentir menos.
Vos, que me estás conociendo
no me preguntes...
por el color de mis secretos.
Aceptame con el misterio de mis silencios;
y dame vida...
Soy la arena y la roca en la que rompes;
ola de mar, con tu vaivén eterno...
Soy tu costa sin puerto, tu horizonte,
donde se unen, mi cielo con tu infierno.
Sos un brazo del atlántico, sin caracoles,
y en tus aguas verdes me embeleso.
Sos Poseidón, disfrazado de hombre…
lo supe al ver, brotar espuma de tu cuerpo.
¡Que tus sales marinas, me erosionen!
cuando deposites en mí, tus sedimentos.
Que tus mareas, den vida nueva a mi orbe
y que sea mi playa, tu paraíso secreto…
Yo soy la arena y la roca, en la que rompes,
vos sos el mar… te he descubierto.
¿Qué es el amor, sino escuchar tu nombre
cuando sopla el viento,
y sentir tu aroma cuando llueve;
pensar en vos cuando estoy sola
y desear mirarme en tus ojos verdes?
¿Qué es el amor, sino sujetarme de tu mano
para transitar juntos un camino,
duro, hermoso, luminoso o tenue;
compartir una lágrima, una sonrisa,
la nieve de Gijón y un amanecer en Villa Gesell?
¿Qué es el amor, sino soñarte
como el padre de mis hijos,
o abrazarte por la espalda mientras duermes;
disfrutar de los silencios y los suspiros,
que provoco en vos cuando me sientes?
¿Que es el amor, sino hallar la paz
y el consuelo, en tu presencia;
volar no importa si bajo, rápido, alto o leve;
sentirme segura del futuro y tus promesas
y de cada paso transitado... aprender juntos, algo siempre?
¿Qué es el amor, sino aceptarte como sos,
y enamorarme de nuevo, al alejarnos;
extrañarte de manera consciente,
o sin saberlo emocionarme...
cuando faltás a mi lado, estando tan ausente...?
¿Qué es el amor, sino ésto que siento:
pertenencia infinita a tu ser,
pasión de amarte, deseo de verte;
y volver... a sentir como quiebran
el eco de tu voz, todas mis paredes...?
Quiero
Retruco
“En el Truco, al más pintao
solía ponerlo en apuro- cuando aventajar procuro, sé tener, como fajadas, tiro a
tiro al as de espadas O flor, o envite seguro.” Martín Fierro
Los recuerdos de amores pasados;
la memoria que nos devuelven aquellos,
que no nos permiten tocarlos...
Una lágrima en un rostro,
una contagiosa sonrisa;
las sensaciones que nos provocan otros sueños.
La agotadora rutina.
Los problemas nuestros, los de otros.
Saber observar, saber callar y saber escuchar…
¡Cuánto saber! ¡de los demás!,
para sentirnos anónimos,
incomprendidos,
solos, solos y solos.
Intentamos ser como Dios,
y superamos las expectativas.
Un ida y vuelta con la vida,
un mano a mano con ella,
guiño un ojo,
tiro un beso y muerdo mis labios.
Un ancho de bastos,
un siete de oros
treinta
pudieron ser buenas,
miento y grito:
¡si juegan al Truco (*) conmigo,
quiero y acepto todo…!
antes, de la partida...
Pero después cuando yo pierda,
me deje perder o me dé por vencida;
en un ritual sensual e incitante te propondré:
que nos quitemos las cruces,
las cadenas.
La corona de espinas.
La ropa, los relojes, las agendas,
los recuerdos de amores pasados,
y los versos,
que no fueron poesía.
Las sensaciones que nos provocan otros sueños.
Todos los problemas y las pesadas mochilas.
La memoria que nos devuelven
el prójimo y el desconocido.
La decencia aniquiladora
y la agotadora rutina;
para encerrarnos
desnudos y libres
los dos
solos, solos y solos
no tan anónimos
no tan lejanos;
en esa habitación,
donde nos espera,
una cama deshecha y vacía...
(*) El truco: es un juego de naipes
(pueden participar 2 ó más jugadores , por lo general número par) en el cual
priman la suerte y la destreza. Su nombre, justamente, viene de su metodología
de juego, se puede mentir, engañar al adversario para... El Truco es el juego de
naipes oficial de la República Argentina.
Aunque algunos hombres me seducen
con la mirada:
océano oscuro y profundo, las ventanas de su alma;
solo uno, intenta verme sin ver, sin contemplar su miedo
y sin buscar su imagen, en mis ojos, cruel espejo, reflejada.
Solo un hombre me masturba con las
palabras
al narrarme lo que ha de hacer, o recordarme lo que me ha hecho...
Eligiendo parir, su voz, en mi nuca,
obligándola a nacer, desnuda y lasciva, entre mis cabellos.
¿Quién me despeina con su lengua
loca y caluroso aliento?
¿Quién encarcela mis senos, con sus manos lúbricas?
¿Quién se ancora con frenesí, sobre la dársena de mi sexo?
Él, y nadie más que él. El hombre
que yo quiero.
El que promete el cielo y me lo entrega. El mar, y allí me lleva.
El que me dice "soy tuyo, Sinda" y aún sin mí, lo sigue siendo...
La falta de verdad,
de respeto
y compromiso...
La hipocresía,
La vanidad,
y el materialismo.
La indiferencia,
el desamor
y el egoísmo...
Acabarán con todos,
menos conmigo.
No le temo a la muerte, porque descendí al infierno, subí al cielo y resucité...
Y no habían llamas... ni nubes...
y tampoco estuve sola.
Hace tiempo,
que siento,
que hice
todo lo que vine a cumplir, en esta vida.
Pero sigo aquí, inventándome cada día,
una razón para vivir: Los demás...
Ahora fluyo, no sé hacia donde...
porque teniendo ojos para ver, a mi razón no le interesa...
(y a mi corazón tampoco...)
Alguien me mece entre sus brazos y me canta una canción de cuna.
Cierro mis ojos y me duermo, pero no tengo sueños,
porque yo...
soy el sueño de otros.
He contado las lágrimas que me quedan para llorar.
Son tan pocas.
Por eso lloraré solamente,
cuando lloren los demás...
No se puede regresar de una dimensión desconocida,
sin algún don divino como prueba
de haber estado allí.
Yo no necesito probarte nada, los demás... ya hablan mucho sobre mí.
La vanidad es pecado, dijo un religioso de una religión a un grupo de ateos
creyentes en ellos mismos.
El religioso también pecó...
¿A mí me van a hablar del amor, cuando lo conocí en persona?...