Sitio Oficial de la escritora SINDA MIRANDA

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Poesías Inéditas


"¿Quién me leerá en esta madrugada?
¿Quién me hará compañía sin que me entere?
¿Quién me dará refugio en sus pensamientos,
un par de horitas, gratuitamente?..."

Sinda

Sobre los Derechos de Autor: 2003 © 2012 - Se autoriza a reproducir el/los poema/s para uso no comercial: en partes o completos; respetando el texto original, sin añadir ni cambiar ninguna palabra; y mencionando a su autora. No se permite la generación de obras derivadas. | Sinda Miranda

 








Destino

Tengo calor junto a la hoguera.

Descendí hasta que cesaron
los latidos de mi corazón.

Veo nieve celeste en la carretera
y fresias amarillas 
que emergen de la luz.

Pero, ¿qué hago yo en el túnel
cuando puedo estar contigo?

Sobre el Atlántico 
vuela un avión...














Autorretrato

Podría hablarte sobre mí,
desde un habitáculo pequeño
llamado corazón. Pero sucede, que cada vez que entro allí, me encuentro con un cartel que prohibe el uso de la voz...
Quizás vos y yo... Quizás sea lo mejor, haber perdido la esperanza
de que algún día me ames.
De que algún día te despiertes
en la mañana;
después de haber soñado conmigo,
después de haber soñado que me amabas... Quizás sea lo mejor que vos y yo seamos amigos, que vos y yo nos conozcamos como ahora en este instante. Y si el pasado alguna vez fue nuestro, o si el futuro llega y hace trampa... quizás sea mejor, la sorpresa, de tu mano cuando acaricia la mía, de tu boca, al robarme un beso. Y descubrir quizás... al mirarte a los ojos, que existe un solo camino; el que vos y yo estamos recorriendo.
Ego y Alma

Quien se sienta capaz

de juzgar un poema,

que antes se desnude

y me hable de su infancia.

 

 

 

 

 


A Nadie Espero

Después de descubrirte...

No hay abrazo,
que logre contener mi alma;
el cuerpo se me quedó pequeño...

No encuentro besos,
que mis labios sientan;
con el último, se me durmieron.

No existen manos,
que puedan sujetarse de las mías;
solo las tuyas, saben como hacerlo.

Tampoco ojos
transparentes y brillantes que me quieran;
salvo en tu rostro ¡dónde los veo!

/|\

Después de desnudarnos...

Ningún otro paraíso,
será como aquel
del cual proceden
nuestras almas.

Y ningún otro hogar,
emulará al solemnizado,
con la fusión
de nuestros cuerpos.

¿Quién puede,

abarcar la eternidad,
con su mirada?

¿Quién me devuelve

al camino blanco,
con el tañido de sus dedos?

Únicamente vos,
mi cielo...

/|\

Por TODO
lo que despertás en mí
y lo COMPLETA que me siento;

a nadie espero,
desde que llegaste...

A nadie espero.

 

 

 

 

 

 

El Poder de los Prejuicios

Si te gusta del cuerpo,
tus senos o tu pene;
a que sabe tu vagina
o a que huele tu semen…

Si te gusta tu cuerpo,
si lo aceptás muy complaciente,
y reconocés a la belleza
en otro ser que la posee…

Si tu actuar es por instinto;
y quebrando algunas leyes,
asumís el compromiso
de ser vos, aunque te cueste…

Yo te aplaudo y no pregunto,
de qué sexo eres…

 

 

 

 

 

 

Asturias (a Saúl Miranda, mi padre qepd)

He vuelto a mi mar,
y a mis montañas.

He vuelto al lugar donde
descansan mis ancestros.

He vuelto a mi mundo,
con mis palabras.

He vuelto a mis recuerdos,
y a mis vidas pasadas.

He vuelto por el sol,
que ilumina, mi morada.

He vuelto por la luna
que de noche me acompaña.

He vuelto por amor…
en paz está mi alma.

He vuelto al paraíso
de las druidesas y la gaita.

He vuelto a mi Asturias,
ya estoy en casa…

 

 

 

 

 

 

Ni Supuestos Ni Veredictos, Simplemente Desconocidos.

Estoy harta de que me juzguen
cuando no me comprenden;
de que crean que sus temores
tienen un lugar en mis bolsillos.

Asqueada del áspero roce
que pretende ser caricia,
en una piel que está curtida
de muchos besos y eternos suspiros.

Desilusionada de la gente
que dice conocerme
que intuye, de mí, lo que no siente;
y proyecta su vida, sobre mi camino.

Náuseas me provoca
la moral que corta alas,
y alimenta al alma virgen
de tontos y torpes prejuicios.

Duele la palabra
que no nace de mi boca;
la que me endosan, como a un cheque
sin fondo, ni texto escrito.

Duele el pensamiento
que entiendo y no comparto;
duele cuando insisten
que oscurezca, mi destino.

Duele mi sentimiento
luego de expresado,
cuando observo que el resultado
es silencio y pesimismo.

Duele la ausente presencia,
en el rostro, que supuestamente atiende;
y la mirada que perdida
me señala con su dedito.

Duele mi cabeza
cuando dibujan sobre ésta;
sin consultarme una careta
de quien no soy, ni nunca he sido.

¡Duele mujer! ¡Duele hombre!
¡duele cuando vos!
al no aceptarme como soy
emitís tu veredicto…

Bendito es el dolor
que me hace fuerte,
y aleja de mi mundo,
a los desconocidos…

 

 

 

 

 

 

Autodestrucción

De tanto abrir el paraguas

sin que lloviera;

se le rompió.

 

¡Ay de esos pensamientos!

que tienen ciertas cabezas,

 

porque no conocen

 

más que dolor.

 

 

 

 

 

 

 

 

El Beso del pintor
"... Si alguien quiere descubrir algo en mí, puede contemplar atentamente mis pinturas..." Gustav Klimt

Tú, que pintas de la mujer
lo que muchos hombres no ven,
y que plasmas sobre un papel
su encanto enigmático
y fosforescente piel;
quiero posar…
desnuda, ante ti.
Tú, que utilizas el pincel
de símbolos abstractos, cúbreme;
y de tu oro… hazme merecer.
Oh amor libre y erótico,
que de tu imaginación quiere florecer;
únete a mi placer,
para ser, más feliz.
Y luego,
entre tus brazos,
¡bésame…!
¡bésame Gustav Klimt!

 

 

 

 

Mare Liberum

Soy la arena y la roca en la que rompes;
ola de mar, con tu vaivén eterno...
Soy tu costa sin puerto, tu horizonte,
donde se unen, mi cielo con tu infierno.

Sos un brazo del atlántico, sin caracoles,
y en tus aguas verdes me embeleso.
Sos Poseidón, disfrazado de hombre…
lo supe al ver, brotar espuma de tu cuerpo.

¡Que tus sales marinas, me erosionen!
cuando deposites en mí, tus sedimentos.
Que tus mareas, den vida nueva a mi orbe
y que sea mi playa, tu paraíso secreto…

Yo soy la arena y la roca, en la que rompes,
vos sos el mar… te he descubierto.

 

 

 

 

 

 

El viaje y el gato
a Jorge (qepd), mi madre y mi gatito Pichu

Él... está con ella.
Él, está a su lado.
Juntos harán el viaje,
juntos y separados.

¿Cuál será su equipaje?
Busca y revuelve el armario,
busca llenarse y encuentra
la Biblia y su retrato...

Sola y triste se siente,
aunque él le tome las manos,
aunque le diga "te quiero";
porque no puede escucharlo.

Percibe, algo percibe
y rompe enseguida en llanto
¡ay si estuvieras conmigo,
si no te hubieras marchado!

Intenta abrazarla con fuerza
el gato, lo está mirando;

el gato quiere decirle
que Jorge siempre ha estado.

Carmen comienza a calmarse,
alguien la está consolando.
Es él quien va envolviéndola
con sus invisibles brazos.

Y entonces ella lo sabe,
y entonces,
             se escucha un "miao..."

 

 

 

 

 

Mentiras Piadosas
“Sólo las mujeres y los médicos saben cuán necesaria y bienhechora es la mentira.”
Anatole France

Quiero que me engañes,
que me ocultes lo que sé,
Que me hables de tus sueños,
y las cosas por hacer.

Quiero que me mientas,
solo dime que estás bien;
que me quieres, que me esperas,
aunque se haya, ido el tren.

Quiero que te calles,
si mi corazón, has de romper.
Que me beses y me abraces,
porque yo… soy tu mujer.

 

 

 

 

 

Los demás y yo

No le temo a la muerte, porque descendí al infierno, subí al cielo y resucité...
Y no habían llamas... ni nubes...
y tampoco estuve sola.

Hace tiempo,
que siento,
que hice
todo lo que vine a cumplir, en esta vida.
Pero sigo aquí, inventándome cada día,
una razón para vivir: Los demás...

Ahora fluyo, no sé hacia donde...
porque teniendo ojos para ver, a mi razón no le interesa...
(y a mi corazón tampoco...)

Alguien me mece entre sus brazos y me canta una canción de cuna.
Cierro mis ojos y me duermo, pero no tengo sueños,
porque yo...
soy el sueño de otros.

He contado las lágrimas que me quedan para llorar.
Son tan pocas.
Por eso lloraré solamente,
cuando lloren los demás...

No se puede regresar de una dimensión desconocida,
sin algún don divino como prueba
de haber estado allí.
Yo no necesito probarte nada, los demás... ya hablan mucho sobre mí.

La vanidad es pecado, dijo un religioso de una religión a un grupo de ateos creyentes en ellos mismos.
El religioso también pecó...

¿A mí me van a hablar del amor, cuando lo conocí en persona?...

Yo,
la persona,
que lo conoció
en los demás...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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